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De candidatos a productos: fantasías y retos de las vacunas contra COVID-19

De candidatos a productos: fantasías y retos de las vacunas contra COVID-19

El mundo ha puesto sus esperanzas y financiamiento en el desarrollo de una vacuna que pueda cambiar el curso de la pandemia de COVID-19. Con ensayos clínicos en marcha en todo el planeta, ¿qué es fantasía y qué es realidad sobre las vacunas contra el COVID-19?

Jaime Torres, infectólogo y jefe de Infectología del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (IMT-UCV), destacó que el mundo vive una situación inédita en la carrera para desarrollar una vacuna en tiempo récord, pues por primera vez se han combinado fases de ensayos clínicos para obtener resultados.

“Tener una vacuna en menos de un año o un año y algo más de desarrollo es algo inédito y eso implica que las fases de evaluación clínica de alguna manera han tenido que ser manejadas de forma diferente o de forma más rápida, sobreponiendo las fases de evaluación para acelerar el proceso. Esto crea una situación que amerita una discusión”, indicó en el foro “Vacunas contra el COVID-19: ¿Solución o fantasía?”, organizado por SOS-Telemedicina de la UCV.

El médico virólogo venezolano José Esparza, profesor adjunto del Instituto de Virología Humana de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, en los Estados Unidos, expresó que aún no existe vacuna aprobada en el mundo para COVID-19: solo hay candidatos vacunales, productos que todavía no han demostrado su seguridad y efectividad.

“Una vacuna no existe hasta que tengamos los resultados de fase III. La fantasía es creer que el día que se anuncie y que muestren los resultados, ese día se acaba la pandemia”, dijo Esparza. Agregó que incluso con vacunas habrá que mantener algunas medidas de prevención.

Luego de que se tenga una vacuna aprobada, Torres destacó que deberá superar los obstáculos de la logística de producción y distribución, pues además la población susceptible es tanta que deberá tener una escala masiva, pero no todos los productores podrán satisfacer la demanda. “Además esto crea situaciones difíciles como la decisión de a quién se le debe colocar primero la vacuna y por qué”, añadió.

“La mayoría de las vacunas han sido desarrolladas para prevenir enfermedades y no infección. Pero en el caso del COVID-19, la expectativa a nivel mundial es que la vacuna pueda reducir de forma rápida la transmisión de la enfermedad una vez que se introduzca, pero no hay certeza de que vaya a ser así”, dijo.

José Brea, médico pediatra y presidente de la Sociedad Dominicana de Vacunología, resaltó que no habrá una “vacuna quimérica” que cuando esté lista ponga fin inmediato a la pandemia.

Advirtió que muchas de las primeras vacunas en producirse ya están comprometidas para países como Estados Unidos, que se ha asegurado más de 3 mil millones de dosis. Alertó que por ahora pareciera que cuando salga la vacuna, “no se va repartir de manera equitativa”.

Asimismo se refirió al proyecto Covax, una colaboración para acelerar el desarrollo y la fabricación de vacunas contra COVID-19 y garantizar un acceso equitativo mundial. “Hay un pago por adelantado para estar en los primeros 80 países, pero no hay cosas muy claras. Hay que hacer un pago adelantado de 10 o 20% de las que van a comprar, pero estás comprando vacunas que no existen, y no se sabe cuántas y cuáles”, dijo.

Señaló que se espera que a finales de año se realice la primera vacunación masiva en la región en Brasil, en Sao Paulo, que adquirió 46 millones de dosis del producto desarrollado por la empresa Sinovac.

Roberto Debbag, infectólogo pediatra argentino, vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, resaltó que los países latinoamericanos demostraron que los tomadores de decisiones fallaron al comunicar y no fueron capaces de controlar la pandemia en la región.

Así, afirmó que cuando llegue la vacuna, deberán apoyarse en las academias y las sociedades científicas, además de seguir recomendaciones internacionales. “Los grupos de decisiones han demostrado la mayoría que la pandemia no pudo ser controlada en Latinoamérica. Posiblemente tengan que venir del mundo de la academia.  Van a tener que ser independientes de las miradas políticas”, manifestó.

Todos los expertos resaltaron que noviembre será un mes crucial para conocer los avances de los candidatos vacunales y qué tan cerca o tan lejos está el mundo de la fantasía y de la realidad. “Noviembre va a ser un mes de información científica de las vacunas. Ahora, ¿cuándo será el mes que a dos o cinco cuadras de mi casa esté la vacuna? Ahí está esa parte de fantasía que no sabemos cuándo va a ocurrir”, añadió Debbag.

El experto argentino indica que los países deben escuchar a las academias y sociedades científicas para coordinar logística.

Los candidatos

El virólogo José Esparza, el mayor experto en vacunas proveniente de Venezuela, destacó que la respuesta inmune que impide la replicación del virus y protege contra la enfermedad está dirigida contra las espigas del coronavirus, aquellas que le dan la apariencia de corona y que están formadas por una proteína llamada proteína S.

Así, el esfuerzo para el desarrollo de vacunas contra COVID-19, por lo menos la primera generación de vacunas, se enfoca en desarrollar candidatos induzcan una respuesta contra la proteína S.

El experto explicó que se están utilizando diferentes plataformas para el diseño de los candidatos: las plataformas clásicas como virus inactivados, virus atenuados, proteínas y partículas parecidas a virus; y las plataformas nuevas como el uso de vectores virales (“caballos de Troya” con genes para inducir respuesta inmune) que pueden ser replicantes o no replicantes, el uso de ADN y por último el ARN mensajero y otros métodos como células presentadoras de antígenos.

En la fase III de los ensayos clínicos contra COVID-19 hay tres vacunas de virus inactivados, cuatro vacunas de vectores virales no replicantes, una de proteína S recombinante y dos de ARN mensajero.

Una de los candidatos que utiliza virus inactivado es la CoronaVac, desarrollada por Sinovac en China. Los otros dos candidatos chinos (Institutos de Wuhan y Beijing) también usan esa plataforma.

Un ejemplo de candidato con vector viral no replicante es la creada por la Universidad de Oxford y AstraZeneca, que usa un adenovirus de chimpancé que no ha infectado a los humanos.  La elaborada por CanSino (China) usa el adenovirus tipo 5, que fue el vector viral más popular en los últimos años.

“Hoy sabemos cómo manipularlo. El problema es que la mayoría de los humanos ya hemos sido infectados por el adenovirus 5 y la mayoría de nosotros tenemos anticuerpos, de manera cuando somos vacunados con un vector basado en adenovirus 5, no respondemos o respondemos pobremente a la vacuna”, dijo Esparza.

Esparza destaca que el proceso de vigilancia de las vacunas continúa incluso cuando ya la vacuna está aprobada

En el caso del candidato ruso, desarrollado por el Centro de Investigación Gamaleya y que se probará en Venezuela, usa dos vectores no replicantes: uno basado en el adenovirus 26, poco prevalente en la población, y otro en el adenovirus tipo 5, expresando proteína S. Otro candidato que usa el adenovirus 26 es el desarrollado por Jannsen (J&J).

“En Moscú reportaron que su vacuna sigue siendo inmunogénica en personas que ya tienen anticuerpos contra adenovirus 5, pero esa no ha sido la experiencia usando ese vector”, destacó Esparza.

También hay otros tres candidatos. Uno es el desarrollado por Novavax (EEUU), que usa una proteína producida por ingeniería genética y se espera que produzca anticuerpos a niveles más altos que el resto. La dos restantes son las desarrolladas por Moderna y BioNTech, Fosum Pharma y Pfizer, que usan un ARN mensajero encapsulado. Todas las vacunas, excepto Janssen, requieren dos dosis separadas de 21 a 28 días.

“En general se ha encontrado que las vacunas diseñadas utilizando vectores producen un respuesta inmunológica modesta, similar o un poco por debajo de los niveles de anticuerpos que se producen después de una infección natural. Mejor es la respuesta de las vacunas de ARN mensajero y significativamente mayor es la vacuna basada en la proteína S”, dijo.

Todos los candidatos desarrollados por China y Rusia tienen un uso experimental, pues fueron registradas antes de los resultados de fase III. Por ende, aún no pueden considerarse vacunas. Sin embargo, destacó que China ya ha aplicado algunos de sus candidatos con un programa de emergencia en trabajadores esenciales. En el caso de Estados Unidos existe la posibilidad de recibir una autorización para uso de emergencia antes de culminar la fase III.

efectococuyo.com

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