Sucesos

El hombre de las virtudes

El hombre de las virtudes

Para quienes han tenido que vivir parte del siglo XX y lo que va del siglo XXI, si les tocara hacer retrospecci√≥n, seguramente se estremecer√°n por las grandes tragedias de degradaci√≥n humana (destrucci√≥n del ecosistema mundial, difusi√≥n del odio como arma pol√≠tica, existencia de instituciones endebles sin credibilidad y de escasa funcionalidad, fratricidio, farise√≠smo pol√≠tico, cimentaci√≥n de reg√≠menes autocr√°ticos que han generado tratos crueles a sus adversarios, pr√°cticas de terrorismo a la vista de todos, exhibiciones de pr√°cticas criminales en los espacios escolares, uso de los medios p√ļblicos para ofertar o instituir el odio, racismo recalcitrante, pobreza extrema, alianzas de gobernantes terroristas para formar un bloque del mal, discursos de autoridades presidenciales que no guardan el m√°s m√≠nimo decoro al momento de emitir sus falaces discursivas que ofenden los¬† valores esenciales de la pol√≠tica, entre otras) que han trascendido de manera exponencial, y que en algunos casos son presentados con la m√°s fr√≠a naturalidad como modelos del maquiavelismo, y m√°ximos representantes de la malevolencia universal.

Muchos de los que se han osado¬† hacerlo (hacer la revisi√≥n del pasado), se asombran y se atreven decir frases como estas: ‚Äú es fin de mundo‚ÄĚ, ‚Äú todo se ha perdido‚ÄĚ, ‚Äú ya nada vale la pena‚ÄĚ, ‚Äúno hay que creer en nadie‚ÄĚ, ‚Äú todo el mundo es malo‚ÄĚ, ‚Äú la pol√≠tica es mala‚ÄĚ entre otras expresiones, nada dignas de admiraci√≥n.

En cualquier parte del globo terrestre existe una gran desesperanza en todo ‚Äď o en casi todo -, hay un gran dolor colectivo, hay un gran sufrimiento en la humanidad, se ventila una gran anomia social, que tanta aflicci√≥n genera.

Existe una evidente falta de liderazgos reales en el mundo de la política, y en otras instituciones que conforman el tejido social.

Las quejas o denuncias que se dirigen hacia la ‚Äúpol√≠tica‚ÄĚ, muestran el grado desprestigio en que se encuentra esta. De ella se dice hoy m√°s que nunca que ha sido utilizada para el lucro descarado de algunos de sus representantes, en detrimento de quienes¬† depositaron su confianza en ‚Äúlideres‚ÄĚ que ha resultado un verdadero fraude.Lo que indudablemente ha sustentado el escepticismo muy extendido en los tiempos actuales. Ese c√ļmulo de injusticia ha generado ‚Äďsin √°nimo de justificaci√≥n ¬†‚Äď visibles resentimientos que se manifiestan muchas veces en la creaci√≥n de grupos perturbadores del¬† estado natural de la cotidianidad.¬†

Inclusive existe una Pandemia (la Covid- 19) que en algunos casos ha sido manipulada por algunos mandatarios para degradar a los ciudadanos en su dignidad, debido a que se han valido de la complejidad de la situaci√≥n que encierra en s√≠ misma, para dar al traste con los valores democr√°ticos y la sensibilidad social. De esa manera buscan, al parecer, erigirse en representantes absolutos de algunas rep√ļblicas o Estados, sin que se consigan alg√ļn contrapeso institucional que les detenga en sus planes deshonestos.

Con ello evidentemente han traicionado la voluntad real de quienes les dispensaron el sagrado deber del voto ‚Äúdemocr√°tico y participativo‚ÄĚ.

Otros, envilecidos por las prerrogativas que les dispensa el poder, han exhibido una conducta poco decorosa al desafiar los protocolos sanitarios, mostrando ante sus gobernados, y al mundo entero, una actitud desafiante, escasamente responsable y por lo tanto irracional. Empa√Īando de esa manera, cualquier acto que haya tenido como prop√≥sito minimizar o erradicarel mal que tanto est√° afectando ¬†a sus coterr√°neos.

Ante la presencia de tanta anomal√≠a en la sociedad global, en donde todos de alguna manera hemos sido corresponsables (o responsables directos en algunos casos) por haber mostrado una actitud indiferente ante los hechos, vale la pena preguntarse, ¬Ņes que ya no existen referentes importantes en el mundo que contribuyan con su ejemplo a orientar la sociedad en su conjunto?

Ante tal cuestionamiento global, no queda m√°s queofrecer una respuesta universal con algunos aditivos de aparente significaci√≥n local, ‚Äď el t√©rmino local para este caso, est√° relacionado¬† a algunas acciones humanas dignas de mencionar, que se han suscitado hasta en los lugares m√°s apartados del mundo ‚Äď que de alguna manera, pueden ayudar a comprender mejor el prop√≥sito del este escrito: el de la sensibilidad espiritual.

Antes de adentrarnos a los mares de la espiritualidad universal, y de la ciencia en particular ‚Äď aunque en este caso, solo se har√°n relatos muy generales ‚Äď relacionado a la figura del Doctor Jos√© Gregorio Hern√°ndez, se har√°referencia sucinta alos mencionados ‚Äúaditivos locales‚ÄĚ, los ‚Äúh√©roes locales‚ÄĚ: los m√©dicos, enfermeros y, o el personal en general, que conforman las comunidades sanitarias de cada pa√≠s, de cada pueblo, de cada rinc√≥n del mundo‚Ķque han dedicado sus vidas en las horas m√°s aciagas del momento hist√≥rico, en favor de la humanidad, ‚Äúpor la¬† salud de los dem√°s‚ÄĚ.

Sabiendo inclusive, que el riesgo les asecha, que los persigue, y los invade irremediablemente, o los lleva hasta  la muerte (como ha sucedido en gran medida).Ellos van al encuentro de un hermano que para muchos, no representa nada.

Ellos han sido el candor del amor, el b√°lsamo que sana en las fr√≠as noches de¬† las infinitas horas del desvalido, y apuestan por contribuir a restituirles la salud. Su valoraci√≥n no deber√≠a quedarse en el puro papel del informe vac√≠o de algunos gobernantesque vociferan frases populistas, ‚Äútan perniciosas‚ÄĚ, y con efectos crueles e insinceros. Deber√≠an ser tratadosm√°sbien ‚Äď aunque no hay manera de retribuir tanta entrega hasta dar la vida muchas veces- con justas atenciones, y adecuadas remuneraciones que le ayuden a llevaruna vida c√≥moda en su dignidad material en las horas de la Pandemia actual,¬† y m√°s all√° de ella.

La otra arista de este escrito va dirigida a la universalidad de un hombre ‚Äď y para √©l ha sido admitido fundamentalmente ‚Äď en el que confluye,¬† la humanidad, la ciencia y sobre todo, la es- pi-ri- tua- li- dad: EL DOCTOR JOSE GREGORIO HERNANDEZ.

Ubicarlo en el rango de la universalidad, no es, ni ser√° nunca una exageraci√≥n, si se parte del principio de que √©l pasa de ser Siervo de Dios, a la condici√≥n de BEATO, y ese rango es otorgado por una instituci√≥n que tiene car√°cter UNIVERSAL: La Iglesia Cat√≥lica. Por lo tanto, Hern√°ndez pasa ahora de ser un popular venezolano- trujillano del humilde pueblo de Isnot√ļ-, a ser un HOMBRE UNIVERSAL, de cuya imagen todo el mundo puede ser inspirado.

Como la fe y la Ciencia se han conjugado en Hern√°ndez, entonces se hace necesario constre√Īir en pocas l√≠neas, ‚Äď algo que es muy dif√≠cil ‚Äď lo que signific√≥ para este hombre desempe√Īar ambas facetas, a veces tan disimiles, poco aplicadas en la cotidianidad, y para muchos considerado, un casamiento incompatible.¬†

Su trayectoria como docente en la Universidad de Caracas- de donde también era egresado -, fue trascendental y la supo conjugarcon sus actividades en la Academia Nacional de Medicina en donde  fue miembro numerario y en la que también sobresalió como científico extraordinario.

Los a√Īos que transcurr√≠an entre 1904 y 1912, adem√°s de sus labores m√©dicas, y su af√°n por los oficios de la fe, fueron de gran ocupaci√≥n en el ejercicio de la defensa de sus convicciones.

Eso se debe a que durante el mes de febrero, del primero de los a√Īos indicados, el doctor Luis Razetti, cient√≠fico calificado de gran notoriedad en Venezuela, quien al igual que Hern√°ndez se destac√≥ en las aulas universitarias, ‚Äď adem√°s de ejercer la secretar√≠a perpetua de la Academia de Medicina, -retando todo tipo de oposici√≥n, comenz√≥ a hacer p√ļblica ante los estudiantes de medicina en el Paraninfo de la Universidad Central de Venezuela, su adhesi√≥n a los fundamentos de la doctrina de la especie humana.¬†

Si bien es cierto que hasta ese momento dentro del gremio existía quienes simpatizaban con aquella polémica doctrina, también lo era que ninguno de quienes pertenecían a aquella generación, llegó alcanzar tan alta notoriedad y dedicación como el doctor Luis Razetti, quien con su actitud revolucionaria y desafiante, no solamente llamó poderosamente la atención del gremio médico al que pertenecía, sino también a todas las asociaciones que hacían vida en el país.

El motivo de tan notorio revuelo provino de los espacios de¬† la Academia Nacional de Medicina, y se dioa partir del 1¬į de septiembre de 1904, al momento en que someti√≥ a consideraci√≥n del gremio, su posici√≥n para que se evaluaran sus funciones de profesor de Anatom√≠a Humana, a trav√©s de la que hac√≠a llegar a sus disc√≠pulos las ense√Īanzas deDoctrina de la Descendencia.

A comienzos del siglo XX, cuando aquellas ideas, constituidas en la Doctrina de la Descendencia, cuya sustentación se fundamenta en que la vida humana es un producto natural de la evolución de la materia organizada, constituyó una revolución en cuanto a ideas se refiere, debido a que en oposición a ellas, se encontraba la posición de la Iglesia Católica que propulsaba los postulados del Creacionismo, aceptado obedientemente por la generalidad de los venezolanos. 

Adem√°s de ello, el doctor Razetti en su empe√Īo por hacerlas del dominio p√ļblico, vali√©ndose de lasp√°ginas del diario El Constitucional, ir√° publicando paulatinamente una serie de art√≠culos al calor de las discusiones¬† de la √©poca,que luego ser√≠an compilados, dando origen a su obra intitulada ¬ŅQu√© es la vida? publicada en 1907, en la que realiz√≥ profundas argumentaciones. Adem√°s, el libro fue complementado con diversa documentaci√≥n inherente a la evoluci√≥n de las especies.

La total independencia en las ideas del proponente, y su tenacidad en hacerlas p√ļblicas con gran vehemencia, sin importarle que en las mismas, se negara la participaci√≥n de Dios en cuanto a la g√©nesis del hombre, algo que estaba totalmente vetado hasta el momento en Venezuela, desat√≥ apasionadas respuestas de sus adversarios intelectuales.

Con sus argumentaciones, el m√©dico venezolano pretend√≠a derrumbar la postura¬† eclesi√°stica. Y como era de esperarse, tal ‚Äúblasfemia‚ÄĚ deb√≠a ser enfrentada con argumentos teol√≥gicos.

En el juego de las discusiones expuestas en importantes diarios del pa√≠s (expresadas en La Religi√≥n de Caracas, el Eco Industrial de Barquisimeto y¬† El Constitucional), participaron te√≥logos, intelectuales y laicos. De parte de este √ļltimo grupo, se encontr√≥ el doctor Jos√© Gregorio Hern√°ndez, quien se erigi√≥ en un defensor del creacionismo en contraposici√≥n al evolucionismo defendido por su colega, Luis Razetti.¬†¬†¬†¬†

En medio de aquellos excitados enfrentamientos que se prolongaron hasta mediados del siglo XX, tambi√©n se vieron involucrados los miembros de la Asociaci√≥n General de Estudiantes de Venezuela, que influidos por Razetti, y las lecturas de la √©poca, hab√≠an manifestado su adhesi√≥n a las doctrinas contrarias a las defendidas por el maestro Jos√© Gregorio Hern√°ndez. Esto qued√≥ demostrado el 12 de febrero de 1909, cuando en el √°mbito de la inauguraci√≥n de la agremiaci√≥n, los estudiantes se sumaron a¬† un acto organizado por la Academia Nacional de Medicina, celebrado en el Paraninfo de la Universidad Central de Venezuela en ocasi√≥n de los cien a√Īos del natalicio de Charles Darwin.

La polémica alcanzó altos niveles de tensión en el ámbito académico, cuando en 1912 el controversial médico instó formalmente a la Academia de Medicina declarar las teorías darwinistas como doctrina científica.

Con ello pretend√≠a que se oficializara su ense√Īanza en la Universidad Central de Venezuela. A lo que el doctor Hern√°ndez se opuso de manera concluyente, bajo la argumentaci√≥n religiosa que sustenta la teor√≠a creacionista, contenida en las Santas Escrituras.

En aquel ámbito, en el que el enfrentamiento entre las partes estuvo al orden del día, vale la pena hacer una reflexión importante, que puede ser considerada digna de ejemplo en la actualidad.

Se trata del profundo respeto que predominó entre los actores del momento. El ejemplo más notable de lo expresado anteriormente, lo constituyeron los casos de los doctores José Gregorio Hernández y Luis Razetti.

¬†Por una parte, se tiene que a pesar de que la mayor√≠a¬† de los estudiantes de medicina de la Universidad Central de Venezuela se mostr√≥ contrario a las teor√≠as creacionistas tenazmente defendidas por Hern√°ndez, ‚Äď quien tambi√©n era catedr√°tico de los mismos -, esto no implic√≥ que se dejara de reconocer sus grandes conocimientos, y su abnegada vocaci√≥n docente.

La evidencia de esto, la podemos encontrar en las páginas de la Revista Universitaria No. 22. Allí se puede observar que cuando Hernández renunció en 1098 a las cátedras  que ejercía en la casa de estudio, con el firme propósito de consagrarse a la vida religiosa en un seminario ubicado en la Cartuja de Farnetta en Lucca, Italia, sus alumnos lamentaron su decisión, y exigieron su permanencia en las aulas.

Sin embargo, la situaci√≥n fue revertida cuando el maestro frustrado en sus intentos de ordenarse como sacerdote, por cuestiones de salud, ¬†se vio obligado a regresar a su pa√≠s, donde fue recibido con gran j√ļbilo por el estudiantado.

Acto seguido, acudieron a la Asociaci√≥n General de Estudiantes de Venezuela, presidida por Jes√ļs Rafael Rizquez, para pedir que se formalizara la reincorporaci√≥n del Dr. Jos√© Gregorio Hern√°ndez a las c√°tedras de Histolog√≠a, Bacteriolog√≠a y Fisiolog√≠a, ejercidas por este, desde que fueron creadas en la universidad.

El petitorio fue dirigido al Ministro de Instrucci√≥n P√ļblica, que admiti√≥ la solicitud, y el estudiantado hizo p√ļblica la satisfacci√≥n, tras el reingresode Hern√°ndez a sus funciones docentes.

El otro caso digno de ejemplo, en donde se denota el respeto a la dignidad Humana, estuvo encarnado en la figura de Razetti.

Tanto este hombre, como Hernández, supieron calibrar su posición ante la humanidad. Eran conscientes del rol que representaban, sin claudicar a sus ideales, estuvieron conscientes del respeto a las ideas del otro, y en virtud de ello, siempre se trataron con decoro y respeto.

Tan notorio y  admirable fue el respeto proferido por Razetti hacia su colega, que al suscitarse la trágica muerte de Hernández en junio de 1919, sus sonoras palabras retumbaron ante la tumba del ilustre fallecido.

Rindi√≥ un verdadero tributo a su colega que conmovi√≥ a los presentes. En las planas de la discursiva aludida, resalt√≥ la grandeza de quien fue su amigo, y sabio adversario, digno en las ideas, y en la trayectoria alcanzada por ese hombre de Fe y de Ciencia.¬†¬† Entre otras cosas, se√Īalaba:

‚ÄúCuando Hern√°ndez¬† muere no deja tras de s√≠ ni una sola mancha, ni siquiera una sola sombra en el armi√Īo eucar√≠stico de su obra, que fue excelsa, fecunda honorable y patri√≥tica, toda llena del m√°s puro candor y de la inquebrantable fe (‚Ķ)‚ÄĚ

Para concluir es necesario indicar que aun a√Īo de su deceso (1918), Hern√°ndez, quien siempre estuvo involucrado en las acciones humanitarias, como buen cat√≥lico,¬† vivi√≥ parte de los hechos de la pandemia de 1918: La Gripe espa√Īola.

Padecimiento¬† que tuvo algunas similitudes con la actual Covid- 19. Aquel fat√≠dico a√Īo, cuando las respuestas del dictador, general Juan Vicente G√≥mez,a la problem√°tica existente en Venezuela estuvieron signadas por el ego√≠smo, y la manipulaci√≥n de aquel penoso evento, Hern√°ndez trabaj√≥ arduamente, al igual que los estudiantes de medicina de la Universidad Central de Venezuela en beneficio de los contagiados.

¬†Mostrando de esta manera su actitud de entrega y compromiso con su pa√≠s. No hab√≠a cabida en Hern√°ndez para discriminaci√≥n, menos a√ļn, cuando ese tipo de sentimiento constituye un verdadero crimen.

Violación  que solo se han arrogado algunos hombres del poder, que al valerse de esas tragedia, han creado aflicción a los pueblos sometidos por estos, y este tipo de delito, se constituye en un pasaporte directo a los cuadros obscuros de la Historia de la humanidad. 

Willmen Ortega

eltubazodigital.com

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