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riesgos y medidas de emergencia

Perro con hueso

Si tu perro se traga un hueso demasiado grande que bloquea sus vías respiratorias, puede asfixiarse. Si el hueso llega al estómago, tu perro sufrirá problemas gastrointestinales y corre el riesgo de que el hueso se rompa, rasgando su intestino. Por ese motivo, para cuidar a tu perro no debes dejarlo que se trague los huesos. De todas formas, es conveniente que aprendas las medidas que debes tomar para auxiliarlo, pues si alguna vez lo hace y observas que tiene problemas para respirar, deberás actuar rápidamente.

¿Qué peligro corre tu perro si se traga un hueso?

Todos los perros comen huesos, y esto es bueno para su salud, pero debes mantenerte alerta. Generalmente, el perro lo roe hasta que el hueso queda mucho más pequeño, pero si este desaparece en muy poco tiempo, significa que tu can se lo ha tragado.

El peligro es que el hueso quede atascado en el área de la garganta o en las vías respiratorias, impidiéndole que pueda respirar normalmente. También puede quedar atascado en la tráquea, en el esófago, en el estómago o en sus intestinos, produciendo una inflamación mortal.

Otro de los riesgos para el perro es que los huesos, cuando pasan por el intestino grueso, se solidifican, impidiendo la circulación de las heces. En este caso, el can sufrirá de obstrucción intestinal.

También hay que tener en cuenta que, si el perro ha comido un hueso cocido, lo más probable es que este se astille. Por ello no debes cocinar los huesos, ya que cuando se quiebran forman puntas muy peligrosas que pueden perforar sus órganos.

¿Cómo saber si tu perro se ha tragado un hueso?

Cuando tu perro ha tragado un hueso demasiado grande, podrás observar que comienza a comportarse de forma extraña. Los síntomas varían según la zona en donde el hueso se haya atascado.

Si el hueso se atascó en la boca, la garganta o las vías respiratorias:

Si el hueso está en el estómago o los intestinos:

  • El perro vomita luego de comer
  • Observas sangre en el vómito
  • Se niega a comer y a beber
  • Está decaído
  • No ha expulsado heces

Medidas de emergencia y consejos a seguir

Si aún es posible, retira el hueso manualmente, evitando que tu perro lo trague. Cuando ya lo ha tragado, solo el veterinario puede ayudar a retirarlo. Nunca intentes hacer vomitar a tu perro, pues corres el riesgo de que se asfixie.

En caso de que tu perro muestre signos de asfixia, lo que debes hacer es:

  • Levántalo de las patas traseras e intenta que él mismo arroje el hueso (si tu can es pequeño).
  • Tómalo por el pecho, inclinando su cabeza hacia abajo (cuando tu can es grande).

Lleva al perro inmediatamente a una clínica veterinaria. Mientras le proporcionas los primeros auxilios, ventila el auto, especialmente si estuvo al sol. Coloca a tu perro en el asiento trasero, acostado lateralmente. Si puede caminar, déjalo que lo haga.

Si tu perro se traga un hueso y este pasa las vías respiratorias

Si observas los síntomas que hemos detallado, el hueso se encuentra en el estómago o en el intestino. Cuando esto sucede, debes llevar a tu perro al veterinario o ayudar a tu can a que lo expulse de forma segura.

Esto depende del hueso que ha tragado tu mascota. Si es un hueso cocido o un hueso de pollo, ambos muy peligrosos por sus puntas afiladas, lo más conveniente es que lo vea un profesional. Si se trata de un hueso redondo, el perro siente algunas molestias y no es grave, puedes intervenir.Perro con hueso

Algunos remedios caseros pueden ser útiles. Por ejemplo, el chucrut envuelve los huesos, previniendo que este pueda dañar el intestino y también ayuda a que estos se deslicen mejor. Para dárselo al perro, puedes mezclarlo con caldo de carne, pues su sabor ácido hace que los animales lo rechacen.

¿Qué son las heces óseas y cómo ayudar a tu perro?

Cuando el perro roe los huesos y este ingresa al intestino grueso como una pulpa no digerida, esta masa puede endurecerse y volver a tener la consistencia de hueso, causando una obstrucción intestinal.

Si esto le sucede a tu perro, observarás que no puede defecar, aúlla, demuestra dolor y le cuesta moverse. También puede defecar heces duras de color blanco, gris o amarillo, con consistencia variable. Pueden ser blandas y desmenuzables, o duras como piedras.

Ante este cuadro, debes llamar al veterinario, o llevar a tu perro a una clínica veterinaria. Lo que puede suceder es que una de las heces de hueso se rasgue, dejando una punta afilada que pueda perforar el intestino del can, o que tu can sufra de congestión intestinal aguda y requiera de una intervención para retirar las heces óseas. 

Déjanos tus comentarios, con tus propias experiencias. Comparte con tus amigos estas medidas de emergencia y recomiéndales que no dejen que sus perros se traguen los huesos.

okdiario.com

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