Animales y Mascotas

¿Cómo afectan los ruidos a tu caballo y qué le molesta?

Caballo tranquilo

Hace aproximadamente 55 millones de años aparecieron estos equinos sobre la Tierra. Su evolución ha estado marcada por su doble condición de herbívoros y de presa de carnívoros. En esta situación, los ruidos en los caballos adquirieron especial importancia en la vida de estos animales. Detectarlos forma parte importante de su sistema de salvaguarda. Entre sus ojos y oídos pueden captar un posible peligro, incluso aunque no lo vean todavía. De esta manera consiguen el tiempo necesario para huir frente a un riesgo inminente.

La capacidad auditiva de estos bellos animales está dentro en un rango ubicado entre los 55 Hz y los 33,5 KHz. Mucho más amplio de los 20 Hz y 20 KHz en los que se maneja el oído humano. Por ejemplo, son capaces de detectar sonidos a más de cinco kilómetros de distancia y comunicarlo a la manada.

Mecanismo de audición de los equinos

Las orejas de los caballos están controladas por dieciséis músculos que le permiten la rotación en 180º de forma independiente. Perciben simultáneamente los sonidos desde cualquier dirección. Captan vibraciones del aire con sus dientes y del suelo con los cascos. Toda esta información es procesada por los oídos.

Los caballos recogen los ruidos mediante su pinna, cartílago que forma parte de la oreja. De aquí son conducidos por el canal auditivo al oído medio, afectando la membrana coclear y el tímpano. Después esas vibraciones pasan al martillo, yunque y estribo. Para luego entrar en contacto con el nervio auditivo que se encuentra en la base del cráneo. Desde allí los datos pasan al cerebro para su interpretación y acción inmediata.

Caballo tranquilo

Ruidos caballos: efectos inmediatos

Los caballos son muy sensibles a los movimientos bruscos y ruidos extraños. Esto los puede hacer víctimas del estrés. Los días con viento y aire los ponen más nerviosos, porque las ondas sonoras se distorsionan. En especial si son altas, fuertes y continuadas. Aunque todos cuentan con una gran agudeza auditiva, algunos ejemplares se impactan más que otros.

Situaciones muy estruendosas pueden llevarlos a sufrir una crisis de estrés agudo. El miedo los empuja a huir. Una condición que eventualmente se transforma en crónica cuando la exposición es continua. Si bien llega un punto que parecen acostumbrarse a estas condiciones, es más una resignación ante la imposibilidad de escapar. Pero la ansiedad y la angustia siguen en su interior haciendo mella en su bienestar.

Tu caballo necesita de tu paciencia y relajación ante sonidos imprevistos. Si no tienes miedo, poco a poco lo vas serenando hasta que se sienta seguro. Recuerda que es un animal social y la manada le da confianza.

okdiario.com

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