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Estados Unidos | Vacunas | 100 días sin Trump: La revolución tranquila de Joe Biden en la Casa Blanca | MUNDO

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Desde hace cien días, ya no hay tuits presidenciales en mayúsculas y con signos de admiración. No hay más analistas intentando buscar la cuadratura del círculo o buscando comprender el porqué de lo que pasa en el corazón del Gobierno de Estados Unidos. Donald Trump ya no es el inquilino de la Casa Blanca, y parece que hubiese pasado más tiempo desde que se mudó a Florida.

Su sucesor, el demócrata Joe Biden, ha impreso un nuevo estilo. Mucho menos grandilocuente, más pausado, pero no por eso carente de audacia. Los medios tradicionales estadounidenses han perdido ráting, lectoría, y no hay mayores escándalos, salvo el de su perro Major que ya mordió a dos personas. La altísima polarización ha quedado a un lado, por ahora, y el país ha decidido darle una tregua a su nuevo mandatario.

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Pero la luna de miel no ha sido gratuita. En estos cien días, Joe Biden no se ha dormido en sus laureles. Sabiendo que recibió un país dividido, afectado seriamente por la pandemia y con ansias de empezar a reactivarse, ha emprendido una serie de reformas además de una agresiva campaña de vacunación.

El presidente prometió que en los primeros cien días se inyectarían 100 millones de dosis, y llegó a la meta apenas en el día 58 de su mandato. Hasta el sábado 143 millones de estadounidenses recibieron al menos una dosis, en una población de 330 millones de personas.

Un joven de 18 años recibe la vacuna contra el COVID-19 en Los Ángeles. La inmunización ya es masiva en Estados Unidos para todos los mayores de 16 años. EFE/EPA/ETIENNE LAURENT
Un joven de 18 años recibe la vacuna contra el COVID-19 en Los Ángeles. La inmunización ya es masiva en Estados Unidos para todos los mayores de 16 años. EFE/EPA/ETIENNE LAURENT

Inyección a la economía

El Congreso también ha decidido apoyarlo con su paquete de reactivación para la pandemia por 1,9 billones de dólares, pero los legisladores aún deben convencerse de aprobar el resto de osados planes económicos elaborados por la administración Biden y que buscan inyectar un ingente dinero a las arcas del Estado, algo nunca visto desde Franklin D. Roosevelt (1933-1945).

“Es una inversión que solo se da una vez en cada generación, algo no visto desde que creamos el sistema de autopistas interestatales y la carrera espacial décadas atrás. De hecho, es la mayor inversión en empleos desde la Segunda Guerra Mundial”, ha dicho el mandatario cuando anunció su plan de infraestructura en Pittsburgh a fines de marzo.

“El discurso que dio ante el Congreso el miércoles pasado es la encarnación de cómo él quiere que el país piense sobre sus primeros 100 días. Y esto se vio en la manera cómo organizó el discurso. El primer tema fue la vacunación, que ha sido su máxima prioridad en sus primeros meses en la Casa Blanca. El segundo tema fue su paquete de leyes de estímulo económico y que él podría conseguir que se aprueben en el Congreso. Pero si él se enfoca en aprobar leyes sobre la reforma policial, la reforma de la Corte Suprema o la inmigración, necesitaría 60 votos en el Senado [que no los tiene, porque tiene 50 senadores demócratas]. Estas reformas todavía tendrán que esperar y no creo que se aprueben en los próximos dos años. La expectativa general es que él tiene muy poco tiempo para que cualquiera de sus proyectos prospere en el actual Congreso”, comentó a este Diario el profesor John Carey, decano adjunto de la Facultad de Ciencias Sociales del Dartmouth College, en New Hampshire.

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Sus propuestas de reactivación apuntan a un plan de infraestructura pública por 2,25 billones de dólares además de un proyecto de reforma fiscal y un plan para las familias estadounidenses, anunciado ante el Congreso este miércoles, con una inversión de 1,8 billones de dólares y que pretende apoyar el cuidado de los niños menores de cinco años, así como el cofinanciamiento de la educación en universidades comunitarias. Este último busca solventarse a través de un alza en los impuestos a las empresas más solventes y a los estadounidenses más ricos, un asunto casi considerado tabú en el país abanderado del neoliberalismo.

Joe Biden y sus logros, y asuntos pendientes, en sus 100 días en la Casa Blanca. (INFOGRAFÍA: JEAN IZQUIERDO)
Joe Biden y sus logros, y asuntos pendientes, en sus 100 días en la Casa Blanca. (INFOGRAFÍA: JEAN IZQUIERDO)

De hecho, muchos analistas comparan estas propuestas con la sociedad de bienestar enarbolada por las socialdemocracias europeas.

“Si logra pasar todas estas reformas, la economía de Estados Unidos parecería mucho más que como una socialdemocracia. Pero es probable que no consiga aprobar todo su programa”, comenta Carey.

“Hay encuestas en el país que muestran divergencias entre el apoyo de la gente por los programas y el apoyo hacia la socialdemocracia. Los programas individuales tienen mucho apoyo en las encuestas. Si le preguntas a los estadounidenses sobre educación universitaria, cuidado de niños, seguros de salud, te dicen que sí están de acuerdo; pero si les preguntas sobre su apoyo a la socialdemocracia, te dicen que no”, añade Carey. “La filosofía del gobierno chico y de bajos impuestos es algo que tiene mucho apoyo”.

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Asuntos pendientes

Pero si Biden ha pasado con nota aprobatoria estos primeros 100 días -lo apoya el 55% de la población, según un promedio de varias encuestas hechas recientemente- su mandato recién ha empezado y aún falta mucha tela por cortar.

La ínfima mayoría que tiene en el Senado no es suficiente para poder conseguir la aprobación de todos sus planes, pero de su lado está su vasta experiencia en el Congreso -más de cuatro décadas como senador lo avalan- que podrían evitar el obstruccionismo recurrente de la oposición.

Aunque la reforma migratoria es un proyecto frustrado desde la administración de George W. Bush, el Congreso no logra ponerse de acuerdo. Con Biden no sería la excepción. REUTERS/Joshua Roberts
Aunque la reforma migratoria es un proyecto frustrado desde la administración de George W. Bush, el Congreso no logra ponerse de acuerdo. Con Biden no sería la excepción. REUTERS/Joshua Roberts

Biden está haciendo todo lo que pueda para hacerles difícil a los republicanos que obstruyan. Él está haciendo un buen trabajo, pero con el transcurrir del tiempo casi cualquier gobierno va perdiendo apoyo. Incluso ahora, en esta luna de miel, su aprobación es del 55%. Obama tuvo alrededor del 60% en el mismo período de tiempo”, señala Carey.

De otro lado, las olas de migrantes que han llegado a la frontera no han cesado y ha sido la excusa ideal para que los republicanos añoren la política de tolerancia cero de Trump. Aunque Biden prometió que facilitaría el camino para la legalización de 11 millones de indocumentados, lo cierto es que su prioridad es que el Congreso le apruebe los planes económicos antes de meterse en un terreno fangoso -y en el que no conseguirá consenso- como la esperada reforma migratoria.

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