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Todos los caminos conducen a Jerusalén: ¿cuál fue la chispa que prendió otra guerra entre israelíes y palestinos? | MUNDO

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La ciudad santa del cristianismo, el judaísmo y el islam es otra vez el corazón de una nueva disputa, el centro de otro conflicto, el origen de otra guerra entre israelíes y palestinos. Jerusalén, la capital indivisible de Israel para los judíos, y la soñada capital del futuro estado palestino, es protagonista de este nuevo capítulo de confrontación, que se ha extendido a la Franja de Gaza y a varias ciudades de mayoría árabe dentro de Israel, en otra espiral que está dejando muertos y heridos.

Después de siete años de relativa calma, tiempo en el que la mayoría de países árabes han colocado el tema israelí-palestino en un segundo orden, los cohetes volvieron y también los bombardeos, además de las recriminaciones de uno y otro lado para mostrar al mundo quién tiene la razón.

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Como en todo conflicto, es necesario una chispa para encender la guerra. Y en este caso, la mecha empezó a prenderse en Jerusalén. Desde inicios de mes, empezaron las manifestaciones en la parte oriental de la ciudad, donde vive la mayoría árabe, en apoyo a seis familias palestinas que iban a ser desalojadas por las autoridades israelíes del barrio de Sheij Jarrah.

Una palestina y un colono judío discuten en el barrio de Sheij Jarrah en Jerusalén sobre el desalojo de familias palestinas de la ciudad en favor de asentamientos israelíes. REUTERS/Ammar Awad
Una palestina y un colono judío discuten en el barrio de Sheij Jarrah en Jerusalén sobre el desalojo de familias palestinas de la ciudad en favor de asentamientos israelíes. REUTERS/Ammar Awad

Las manifestaciones y enfrentamientos se tornaron cada vez más violentos y coincidieron con los últimos días del Ramadán, el mes sagrado del islam, tiempo en el que los musulmanes suelen reunirse en las calles por las noches para romper el ayuno. Desde mediados de abril, las fuerzas israelíes han impedido a los palestinos reunirse en la histórica Puerta de Damasco, una de las entradas a la Ciudad Vieja de Jerusalén y que da acceso al barrio musulmán.

Esto atizó más los ánimos, y el viernes pasado desde la Explanada de las Mezquitas los árabes empezaron a lanzar piedras a los soldados israelíes, que no dudaron en responder. El lunes, la situación se salió totalmente de control. Ese día se esperaba la llegada de cientos de nacionalistas judíos, que cada año llegan al Muro de los Lamentos para celebrar el Día de Jerusalén, fecha que conmemora la anexión en 1967 por parte de Israel de Jerusalén Este, algo que no ha sido reconocido por la comunidad internacional.

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Aunque finalmente la marcha fue cancelada, las protestas palestinas no cesaron. El resultado fueron cientos de heridos y el motivo ideal para que Hamas entrara en acción.

La organización islamista que gobierna la Franja de Gaza -que no reconoce al estado de Israel y está en continua disputa con el partido Al Fatah, que gobierna Cisjordania- no dudó en aprovechar la situación para lanzar cohetes ya no solo contra el sur de Israel, sino contra Tel Aviv, que normalmente vive de lejos estas confrontaciones. Aunque el sistema de defensa israelí, la Cúpula de Hiero, ha logrado neutralizar la mayoría de los proyectiles, la guerra otra vez ya estaba declarada. La Franja de Gaza continúa siendo bombardeada, como ya ocurrió en 2014, 2012 y 2008.

Los bombardeos israelíes sobre Gaza, el enclave palestino controlado por Hamas, ha sido incesante. En casi una semana ya han muerto más de 150 personas. EFE/EPA/MOHAMMED SABER
Los bombardeos israelíes sobre Gaza, el enclave palestino controlado por Hamas, ha sido incesante. En casi una semana ya han muerto más de 150 personas. EFE/EPA/MOHAMMED SABER

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“Hamas alega como razón el que se impidiera realizarse celebraciones religiosas por el mes de Ramadán y que hubiera incursión de tropas israelíes en la Explanada de las Mezquitas, así como el hecho de que Israel tiene una política que organizaciones de derechos humanos ya califican de ‘apartheid’ por judaizar los territorios palestinos ocupados y, por ende, expulsar ciudadanos palestinos de sus residencias. Pero Hamas también quiere mandar un mensaje a Israel de que, pese a sus constantes incursiones militares en Gaza, tiene una capacidad intacta de lanzar ataques sobre Israel”, comenta a este Diario el analista Farid Kahhat.

“El conflicto ya escaló. Necesitaba un detonante, porque esta es una situación que se estaba embalsando. El nivel de ataques desde la Franja de Gaza hacia Israel y la posterior respuesta feroz de las fuerzas israelíes hace que esto no sea algo menor”, señala también el analista internacional Carlos Novoa.

Hamas ha lanzado una lluvia de cohetes desde Gaza hacia ciudades israelíes. La mayoría de ellos son interceptados, pero algunos sí han caído sobre algunas ciudades israelíes, como en Ramat Gan. EFE/EPA/ABIR SULTAN
Hamas ha lanzado una lluvia de cohetes desde Gaza hacia ciudades israelíes. La mayoría de ellos son interceptados, pero algunos sí han caído sobre algunas ciudades israelíes, como en Ramat Gan. EFE/EPA/ABIR SULTAN

Desalojos y colonización

Pero volvamos a Sheij Jarrah, el origen de esta nueva confrontación. Justamente el lunes, la Corte Suprema israelí debía decidir el desalojo de seis familias palestinas de este barrio de Jerusalén oriental. Ante los hechos de violencia, la decisión se ha pospuesto, pero sin duda muestra la complejidad de un conflicto que está lejos de llegar a su final.

No quieren árabes aquí”, reclamaba en una de las protestas Abdelfatah Skafi, de 71 años, uno de los palestinos que enfrenta el desalojo. “[Los judíos] quieren expulsar a los árabes, y así podrán rodear la Ciudad Vieja de Jerusalén”.

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Los palestinos denuncian que los israelíes quieren ‘judaizar’ Jerusalén oriental, la parte de la ciudad santa que está poblada en su mayoría por palestinos -casi todos descendientes de los árabes que se quedaron en la ciudad después de 1948 – y que está pensada para ser la capital del su futuro estado, si finalmente se llega a un acuerdo de paz.

Aunque para las autoridades israelíes se trata de una disputa inmobiliaria, hay mucho más allá.

El Domo de la Roca, en la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén. Miles de palestinos llegaron hasta el lugar la semana pasada para protestar contra el desalojo de familias palestinas de Jerusalén oriental. Estas manifestaciones gatillaron el actual conflicto. REUTERS/Ammar Awad
El Domo de la Roca, en la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén. Miles de palestinos llegaron hasta el lugar la semana pasada para protestar contra el desalojo de familias palestinas de Jerusalén oriental. Estas manifestaciones gatillaron el actual conflicto. REUTERS/Ammar Awad

Como explica “The New York Times”, la disputa en Sheij Jarrah se origina en el siglo XIX cuando la zona estaba bajo el dominio del Imperio Otomano. Dos fideicomisos judíos compraron una parte del vecindario a terratenientes árabes en 1876. Tras la guerra de 1948 y el establecimiento del Estado de Israel, Jordania pasó a controlar Jerusalén Este y construyó casas para albergar a cientos de miles de palestinos desplazados.

En 1967, tras la Guerra de los Seis Días, Israel capturó Jerusalén Este y desde entonces en la ciudad santa se mantiene un ‘statu quo’ con respecto a los residentes de la parte oriental. Las autoridades israelíes le dieron la propiedad de parte de Sheij Jarrah a los fideicomisos judíos, que se lo vendieron a colonos nacionalistas. Estos colonos, que cada vez se establecen en mayor número en Jerusalén Este con la venia del gobierno, son los que están reclamando las casas para vivir en ellas una vez que se desaloje a los palestinos que han estado décadas allí.

“El tema de los asentamientos, que son estas colonias judías construidas en medio de territorios donde hay mayoría palestina es un eje central de este conflicto”, agrega Novoa.

“Recen por la paz en Jerusalén”, dice este cartel en una manifestación proisraelí en Nueva York. REUTERS/David ‘Dee’ Delgado

“La ley israelí permite a los judíos reclamar las propiedades que tenían antes de la guerra de 1948, pero prohíbe a los palestinos recuperar las propiedades que perdieron en la misma guerra, incluso si todavía residen en áreas controladas por Israel”, explica a BBC Mundo Mohamed Yehia, editor del servicio árabe de la BBC.

Uno de los tenientes alcaldes de Jerusalén, Arieh King, lo dejó en claro cuando se iniciaron las manifestaciones: “Esta es la forma de asegurar el futuro de Jerusalén como capital judía para el pueblo judío”.

Al respecto, también comenta a El Comercio el analista Ariel Segal: “Esta ley de expropiación estaba congelada pero el gobierno de Netanyahu volvió a reactivarla. Esa ley, por ahora, no se puede aplicar porque grupos dentro de Israel que son moderados la apelaron y la llevaron a la Corte Suprema, y se está estudiando ahí. Aún no se ha tomado ninguna decisión. Netanyahu es un nacionalista que quiere crear una realidad de facto para que los palestinos no puedan tener un estado ni tampoco Jerusalén Este. Pero hay algo que se conoce poco, y es que a quienes más les importa Jerusalén es a los ortodoxos y religiosos nacionalistas. La mayoría de israelíes son laicos, que ni van al Muro de los Lamentos ni les interesa mucho Jerusalén”.

Lo cierto es que, aunque Jerusalén fue nuevamente la chispa que prendió el conflicto, este ya escaló y los muertos ya suman 145 del lado palestino y 10 del lado israelí. La tregua, por ahora, no se avizora.

INFOGRAFÍA: RAUL RODRÍGUEZ
INFOGRAFÍA: RAUL RODRÍGUEZ

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