Economía

COVID-19 amplia en 70% la brecha en compra de alimentos en Venezuela

COVID-19 amplia en 70% la brecha en compra de alimentos en Venezuela

El valor real del salario disminuy√≥, los bonos anti-COVID-19 no superaron los $7, y las remesas desaparecieron en el primer pico de la pandemia, se√Īal√≥ Susana Raffalli. En un foro sobre el impacto social, sanitario y econ√≥mico que caus√≥ el nuevo coronavirus en 2020, especialistas reclaman falta de rectificaci√≥n econ√≥mica, ante la tercera ola que se avecina en el segundo semestre.

Caracas. La COVID-19 profundizó el empobrecimiento de los hogares en 2020 y lo seguirá haciendo en lo que resta de 2021, de no rectificar el Estado los desequilibrios económicos para amortiguar el duro impacto en todos los sectores.

Entre agosto y septiembre de 2020, la COVID-19 aumentó en 70 % la brecha del poder adquisitivo del ingreso de las familias más necesitadas con respecto al costo de la canasta alimentaria. Mientras, en marzo al iniciarse la pandemia la brecha fue de 43 %.

Y es que en los meses previos a la presencia del virus, las familias necesitaban 60 salarios mínimos para cubrir la comida de cuatro personas. Ahora necesitan 290 salarios mínimos.

Los datos fueron presentados por la nutricionista de Cáritas Susana Raffalli, durante el foro virtual  El COVID-19 hoy: Impacto social, sanitario y económico, organizado por el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro, que dirige Ramón Guillermo Aveledo.

Tambi√©n participaron el m√©dico infect√≥logo Julio Castro y la expresidenta de Consecomercio Mar√≠a Carolina Uzc√°tegui, con la moderaci√≥n del diputado Leonardo Renault. Y se√Īalaron el error de enfoque de manejo de la pandemia en el pa√≠s: haber enfrentado la COVID-19 m√°s como emergencia sanitaria que como emergencia humanitaria: ‚ÄúEl manejo estuvo muy centrado en el Estado, con apoyo del Ej√©rcito, en el √°mbito cl√≠nico hospitalario, mientras que lo alimentario, lo social y el acompa√Īamiento de la sociedad civil quedaron relegados. Los resultados fueron muy precarios‚ÄĚ.

La COVID-19 ha golpeado duramente en las familias, la salud y la actividad comercial del país, por la falta de rectificación de los desequilibrios económicos. Y se calcula que un tercer pico turbará a Venezuela, y a otros países de América Latina, en el segundo semestre de 2021.

La COVID-19 agravó la situación social

El estudio de los ingresos realizado por C√°ritas, citado por Raffalli, determin√≥ tambi√©n que los bonos oficiales dados durante el primer pico en 2020 fueron insuficientes. Y a√ļn hoy lo son.

Los 13¬† bonos del Estado posiblemente asignados a una familia desfavorecida en un mes t√≠pico de pandemia sumaban cuando m√°s 35 d√≥lares, Y solo los asignados con motivo de la COVID-19 llegaban a siete d√≥lares. Mientras, en otros pa√≠ses de Am√©rica Latina, como Rep√ļblica Dominicana, la tarjeta solidaria de menor monto fue de 88 d√≥lares por familia por mes.

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Adem√°s, hubo una reducci√≥n dr√°stica de las remesas y tambi√©n una precarizaci√≥n de estas: ‚ÄúEl porcentaje de hogares que recibe remesas de menos de 50 d√≥lares al mes aument√≥ con respecto al per√≠odo anterior a la pandemia al mes‚ÄĚ. Raffalli se bas√≥ en cifras de Cecodap C√°ritas.

C√°ritas y varias ONG lograron aportar respuestas humanitarias con esfuerzos que apenas lograron cubrir 25 % del costo de la canasta.

‚ÄúEl ingreso se redujo dr√°sticamente debido a la restricci√≥n de la movilizaci√≥n por la cuarentena‚ÄĚ, explic√≥ Raffalli. Y esta precariedad se tradujo en m√°s desnutrici√≥n y otros estragos sociales.

Entre febrero y abril de 2020, la desnutrición aguda grave subió de 9 % a 17 %, en contraste con las proyecciones mundiales que calcularon un aumento de 15 %.  Por otra parte, 54 % de mujeres que pidieron ayuda a Cáritas tenían desnutrición aguda.

La especialista se√Īal√≥ que entre junio y agosto se redobl√≥ el n√ļmero de ni√Īos necesitados. Cuando llegaban a la red oficial la encontraban cerrada, o porque el personal fue asignado al √°rea COVID-19, o porque a la gente le daba miedo llegar a los hospitales por temor al contagio. Y lo mismo ocurri√≥ con las embarazadas. La afluencia de estas mujeres a C√°ritas durante¬† el primer a√Īo de pandemia se increment√≥ 83 %. Adem√°s, 59 % ¬†llegaron sin haber tomado vitaminas prenatales hasta el quinto o sexto mes de gestaci√≥n, porque no las consegu√≠an.

Necesidades en crecimiento, insuficiente ayuda social

Los embates de la COVID-19 también entraron con fuerza a las cárceles.

‚ÄúPuedo asegurar que las necesidades humanitarias m√°s cr√≠ticas se han profundizado durante este a√Īo con la COVID-19. Y hasta tanto no podamos volver a niveles m√≠nimos de funcionamiento econ√≥mico y de normalizaci√≥n de ayudas del exterior, esas necesidades se har√°n cada vez m√°s cr√≠ticas‚ÄĚ, advirti√≥.

Si bien la respuesta humanitaria internacional est√° activa desde 2018, ‚Äúestamos subfinanciados‚ÄĚ, destac√≥. El plan humanitario para 2020 preve√≠a recaudar sobre 800 millones de d√≥lares. Sin embargo, ha captado 250 millones de d√≥lares apenas: ‚ÄúPero hay que dejar claro que aunque lleguemos al 100 % de la financiaci√≥n de la ayuda humanitaria, quiz√° muchos ni siquiera lo notemos. Y es porque esta ayuda est√° destinada a priorizar a ese 30 % o 40 % de la poblaci√≥n que colapsa si no la recibe. A a esa que o se muere o est√° intentando salir del pa√≠s si no recibe ayuda‚ÄĚ.

Raffalli advirti√≥ que no ve se√Īal alguna de rectificaci√≥n de los desequilibrios, como la hiperinflaci√≥n, o de sincerar el cono monetario: ‚ÄúPor eso, yo s√≠ creo que esto se va a profundizar‚ÄĚ.

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Personal de salud: el m√°s afectado por la COVID-19

Tambi√©n los pron√≥sticos del m√©dico Castro en el √°rea salud fueron descarnados. ‚ÄúCreo que la pel√≠cula completa de los impactos generales de la COVID-19 probablemente tardar√° a√Īos en verse. Hemos perdido la capacidad de pron√≥stico‚ÄĚ, expres√≥ durante su presentaci√≥n.

En la curva gaussniana que representa el comportamiento din√°mico de la COVID-19, situ√≥ a Venezuela ‚Äúen la segunda ola pand√©mica‚ÄĚ, que comenz√≥ entre febrero y marzo. Y precis√≥ que esta ha sido 11 % m√°s r√°pida y 25 % m√°s alta en su pico que la anterior, registrada entre agosto y septiembre del a√Īo pasado.

Y los efectos son negativos especialmente para el personal de salud:¬†‚ÄúEl impacto m√°s duro lo ha tenido el personal de salud en el mundo, y en Venezuela es sensiblemente mayor porque no tienen protecci√≥n, tienen muchas horas trabajando, y no tienen condiciones buenas en los hospitales‚ÄĚ.

Los servicios de agua y electricidad contin√ļan faltando en los hospitales del pa√≠s. Un indicador de que la crisis humanitaria compleja no ha variado. ‚Äú60 % todav√≠a hoy, despu√©s de cinco a√Īos, tiene agua intermitente dos veces a la semana o no tiene agua‚ÄĚ, dijo el especialista, que coordina la Encuesta Nacional de Hospitales desde 2015.

El personal de salud no ha contado con protecci√≥n: ‚ÄúEl m√°s reciente estudio del 3 de mayo indica que 50 % de los hospitales reportan que no tienen tapaboca. Solamente 20 % responde que tiene tapaboca. Y para el material de protecci√≥n que se gasta no hay estrategia de reposici√≥n‚ÄĚ.

La vacunaci√≥n de m√©dicos y enfermeros es por ahora¬† una ilusi√≥n: ‚ÄúVenezuela est√° en el subsuelo porque pr√°cticamente no se ha inmunizado. Se registran 315.000 vacunados, de los cuales 77 % son sanitarios. Eso representa el 1,35 de la poblaci√≥n que deber√≠a recibir dosis‚ÄĚ.

Frente a esto, advirti√≥ que a este segundo pico le queda unas 10 o 14 semanas para llegar al equivalente m√°s alto de transmisi√≥n. ‚ÄúY si la situaci√≥n sigue como est√°, vamos a tener una tercera onda pand√©mica en la mayor√≠a de pa√≠ses de Am√©rica Latina, y en particular en Venezuela, en el segundo semestre del a√Īo‚ÄĚ, advirti√≥. Resalt√≥ la importancia de las reuniones de la Mesa T√©cnica¬† Nacional con el ministro para la Salud, Carlos Alvarado, que se realizan despu√©s de 12 a√Īos sin contactos.

Allí se procura definir un plan nacional de vacunación que debió iniciarse cuando llegaron las primeras dosis contra la COVID-19, en febrero pasado. Y también se ha planteado el tema del mercado negro de vacunas y la corrupción.

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‚ÄúLamentablemente, en la Mesa solo tenemos capacidad de opini√≥n, de discusi√≥n y de aporte de ideas. Quien tiene la capacidad de ejecuci√≥n es el Ejecutivo nacional. Lo hemos planteado al ministro como lo hicimos con el tema del PCR, pero en todo caso queda de parte del Ejecutivo la capacidad de controlar eso‚ÄĚ, dijo.

Dimensión en la economía

Mar√≠a Carolina Uzc√°tegui, por su parte, analiz√≥ el fuerte impacto de la COVID-19 en la econom√≠a mundial y, en particular, venezolana. Los empresarios venezolanos han tenido que reinventarse en medio de la crisis que ya est√°bamos atravesando y de la desinformaci√≥n, indic√≥. ‚ÄúEn el sector primario y en el¬† secundario se han hecho grandes inversiones en medidas de bioseguridad pero se desconoce si son efectivas‚ÄĚ, expres√≥.

Sin embargo, lo que m√°s ha afectado a los sectores productivos es la incertidumbre: ‚ÄúEl 7+7 ha afectado a todos los sectores, y en el caso nuestro ha sido un problema no saber qu√© medidas tomar, si se abre o no el negocio, o si se contar√° con transporte‚ÄĚ.

La más reciente encuesta de Conindustria realizada entre sus afiliados indica que 51 % de industrias del país no han podido trabajar más de tres semanas en un mes. De las que están operando en sectores tan importantes como medicamentos, solo  logran operar más allá del 30 % de su capacidad instalada, refirió Uzcátegui.

‚ÄúEso sin contar lo que ocurre con el sector de calzado y vestido, que apenas llega a 7 %; y en el sector de autopartes no existe ninguna operatividad en estos tiempos‚ÄĚ, afirm√≥.

Destac√≥ que la precariedad de los servicios p√ļblicos y el ausentismo laboral que trae el ‚Äúfat√≠dico‚ÄĚ 7+7 hace complejo el funcionamiento de las industrias y comercios: ‚ÄúNo pueden operar tres semanas continuas‚ÄĚ.

También la COVID-19 ha ocasionado retrasos en todo tipo de trámites y procedimientos, como reposición de inventarios y despachos en el cumplimiento de compromisos, como insumos y repuestos. Los salvoconductos  han sido también una dificultad.

‚ÄúDebo confesar algo que est√° ocurriendo. Y es el cobro de los servicios de las funeraria que muchos usuarios creen que es un abuso. En ese cobro se incluye la ‚Äėcomisi√≥n‚Äô de unos 500 d√≥lares aproximadamente, en el mejor de los casos, que debemos darles a las autoridades en diferentes escalas. Y nos lo exigen para poder canalizar de manera fluida los casos de la COVID‚ÄĚ, afirm√≥ la expresidenta de Consecomercio.

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